Ingeniería de Tejidos: Hacia la creación de órganos en laboratorio

agosto 13, 2017

A pesar de los tremendos avances en Medicina de las últimas décadas, que han permitido un incremento de la esperanza de vida desconocido para la Humanidad, todavía esperamos con miedo oír en labios de nuestro médico palabras como cáncer avanzado, parkinson, alzheimer o daño irreparable de un órgano vital. Son casos para los que solo existe una solución no siempre posible: el trasplante.

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos realizados para concienciar a la población, sólo un porcentaje de las personas que necesitan un trasplante llegan a obtenerlo. España, gracias al sistema diseñado hace tiempo por la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), es uno de los países referencia en el mundo, ofreciendo año tras año cifras récord en número de órganos donados por habitante. Pero, incluso en esta situación casi óptima, el número de órganos donados en condiciones adecuadas es insuficiente. Según la ONT, el número de pacientes que entran en lista de espera cada año para un trasplante de hígado es un 25% superior a los trasplantes realizados.

Desde principios de los ochenta del siglo pasado, y gracias a los avances de la biología molecular y celular, se está trabajando en una alternativa de futuro: la Medicina Regenerativa. Se trata de promover la regeneración autónoma del órgano dañado en el interior del organismo. Para ello se han de comprender primero los mecanismos biológicos que permiten a algunos animales, como la salamandra, regenerar de forma completa una cola o extremidad seccionada. Este proceso es similar al que se produce durante la gestación, si bien ha sido perdido por la mayoría de los animales, incluidos nosotros, los humanos. Tan solo somos capaces de regenerar algunas fracturas óseas y pequeñas lesiones.

Mientras que se dilucidan y controlan estos mecanismos, los esfuerzos en investigación se dirigen a favorecer una regeneración siquiera parcial, haciendo que ésta se produzca en una mayor extensión, de forma más rápida, y dando lugar a un tejido de mayor calidad. La idea ahora es utilizar algún material biocompatible, es decir, que no genere reacciones negativas en el órgano, que sirva a las células circundantes de protección y apoyo y las provea de un ambiente que favorezca la regeneración sobre él del nuevo tejido. Este conjunto de técnicas ha venido en llamarse Ingeniería de Tejidos.

En la actualidad se utilizan plásticos biodegradables y cerámicas naturales o artificiales, y también matrices procedentes de órganos donados o de animales que se descelularizan previamente para evitar reacciones inmunológicas. Las células utilizan este «andamio» como un modelo sobre el que construir el órgano futuro. Para acelerar el proceso de regeneración, en ocasiones, el andamio se carga previamente de células del mismo paciente. Sin embargo, puede que no se disponga de suficientes células viables del mismo tejido, por lo que se trabaja activamente en conseguir células diferenciadas desde células madre o desde otros tejidos.

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